Skip to main content
Una águila calva emprende el vuelo en el Fiordo de Tracy Arm.

10 Pensamientos de un Viaje Único a Alaska

Abigail Dillen / Earthjustice
Una águila calva emprende el vuelo en el Fiordo de Tracy Arm.
Agosto 18, 2016
Map of Juneau and the glaciers.

Este junio pasado, la revista Marie Claire me hizo una oferta que no podía rechazar: Acompañar a su directora creativa Nina García (famosa por su participación en el programa de TV, Project Runway) a Alaska para visitar el famoso campo de hielo de Juneau y ver de primera mano el avance del cambio climático.

Nina habla en serio al querer aumentar la consciencia sobre este problema de nuestros tiempos y yo también. Todos los días escuchamos historias de un nuevo desastre causado por el cambio climático. Solamente en agosto hemos visto inundaciones mortales por las lluvias intensas en Louisiana y Maryland; inundaciones causadas por ciclones en la India y Pakistán que han desplazado a millones de personas; una onda de calor increíblemente alta en el Medio Oriente con temperaturas que alcanzaron 129°F en Irak y Kuwait; incendios forestales por toda Costa Oeste de Estados Unidos; y el aumento de la crisis de salud por el mosquito que causa el zika. Todos nosotros deberíamos estar en alerta de las crisis que enfrentamos pero todavía no lo hemos hecho.

Si bien es cierto que el tema del cambio climático está apareciendo cada vez más en las portadas de los periódicos, todavía se discute como un problema para el futuro pero no lo es. Los desastres que hemos estado temiendo por años los estamos padeciendo ya, ahora y a toda marcha. Para evitar potencialmente los peores embates del cambio climático, los últimos descubrimientos científicos nos dan 15 años, cuando mucho, para alejarnos de los combustibles fósiles y hacer una transición a la energía limpia. Es difícil exagerar la escala del desafío, pero las soluciones tecnológicas están llegando a tiempo para enfrentarlo.

Sin embargo el cambio no llegará con suficiente tiempo de anticipación a menos que millones de personas lo demanden y le exijan a sus líderes que lo logren—en las encuestas, en los tribunales, y en las calles. En este año, que es el año más caluroso que se ha registrado, mi esperanza es que los millones de mujeres, hombres y niños que se interesan por el cambio climático ¡alcen la voz!

Me tomó 44 años llegar a Alaska, y cada día estuvo lleno de interés, preocupación, y más que nada, de asombro. Agradezco profundamente a Marie Claire por juntar a un equipo tan espléndido, incluyendo a la autora y periodista Kimberly Cutter y al fotógrafo de National Geographic y experto en conservación Pete McBride, por crear consciencia en el mundo de la moda. Nuestro viaje juntos had fue inolvidable. Y por primera vez en la vida tomé nota de algunas cosas.

He aquí algunos de mis apuntes de esos ajetreados tres días:

Uno Aterrizaje.
Vista del Lynn Canal.
Abigail Dillen / Earthjustice
Vista del Lynn Canal.

Nada me preparó para el paisaje que pude experimentar desde la ventanilla del avión mientras descendíamos sobre Juneau. De ahora en adelante cuando escuche la palabra ‘archipiélago’—o sea una extensión de agua que contiene muchas islas—evocaré el sentimiento más hermoso. Extensiones de tierra verde rompiendo la superficie brillante del agua. Los picos nevados contrastando contra los oscuros cascos montañosos alzándose rápidamente sin ninguna advertencia de que se avecinan unas colinas, o siquiera valles. La niebla desvaneciendo los contornos de todo lo que ves.

Cueva de hielo en Glaciar de Mendenhall.
Abigail Dillen / Earthjustice
Cueva de hielo en Glaciar de Mendenhall.

¡Mi ánimo va mejorando! Me pasé una parte del vuelo buscando en Google la probabilidad de morir dentro de una cueva de hielo. Al derretirse los glaciares, las cuevas de hielo que han permanecido estables por décadas se están colapsando.

Esta es una nueva realidad de la vida en Alaska que al igual que el nivel del mar está rodeando los pueblos nativos de Alaska, el hielo del mar se está derritiendo y está aislando a los hambrientos osos polares, y por supuesto, los glaciares se están deshaciendo.

Mi búsqueda en Internet reveló todo un nuevo tipo de turismo con destinos “bucket list” para la gente que quiere ver lugares y seres vivientes que no sobrevivirán el cambio climático. Se trata de coleccionar, y no estoy muy contenta de ser parte de ello. Pero no puedo negar la emoción de aterrizar en Alaska, en uno de los bosques húmedos templados más grandes del planeta, con una cueva de hielo en mi futuro.

Dos Águilas.
Águilas calvas en Lemon Creek cerca del 'dump' en Juneau.
Abigail Dillen / Earthjustice
Águilas calvas en Lemon Creek cerca del 'dump' en Juneau.

Hay águilas calvas por todos lados. Se encuentran a lo largo de la carretera, usan las señales de tránsito, los postes de la luz, y el dump como percheros.

Mi corazón siente una pequeña taquicardia ante la gran abundancia que me rodea. El bosque Tongass, el salmón, y los osos se sienten cercanos. ¡La riqueza! En los 48 estados continentales, hemos trabajado por tantos años para restaurar las migraciones de salmón, y así salvar a los osos grizzly que estaban al borde de la extinción.

Nunca he estado en ningún lugar donde no tienes que contar los pescados o los osos para saber que no están en peligro inminente de desaparecer.

Tres Buques de Crucero.
Un buque de crucero, atracado en Juneau.
Un buque de crucero, atracado en Juneau.

En el centro de Juneau, se siente como si estuvieras debajo de una montaña, lo cual es verdad—y se llama Mount Juneau. La montaña define la escala del pueblo, hasta que das la vuelta a la esquina y ves un crucero, que echa a perder todo sentido de la escala. Para darte una idea, pudieras alzar cuadras completas del centro de Manhattan y depositarlas en el mar, con todo y rascacielos. Pero ahora con la expansión del Canal de Panamá, los buques de los cruceros que vienen a Alaska podrían ser de mayor calado aún.

Hay maneras de que los cruceros contaminen menos y produzcan menos carbono, pero ¿qué impacto tendría el andar moviendo masas de tamaño de ciudades por nuestros océanos de por sí ya sobreexplotados?

Como alguien que tuvo que tomar varios aviones para llegar a Juneau, no me siento bien al criticar. Y si se nos diera la opción entre turismo y la tala de bosques, me alegra que el turismo esté quitándole presión al bosque Tongass, donde se vislumbra el final de la tala de árboles maduros (tras años de litigación a cargo de nuestra oficina en Alaska). Aún así, hay algo que no funciona en este asunto cuando tenemos que viajar con todos nuestros accesorios de gente super consumidora. El haber llegado a Alaska y ser testigo de una crisis climática en proceso, los buques de los cruceros parecen un poco una señal del final de los tiempos.

Cuatro Pieles.

El lobby del Hotel Baranof ha vivido mejores tiempos y su restaurant, The Gold Room, ha estado cerrado desde hace bastante tiempo y ambos corresponden a una vaga noción que tengo del estilo ruso de décadas pasadas, lo cual me lleva a preguntar sobre Baranof. Era el zar de la empresa Russian-American Company, una compañía que se dedicaba a comprar y vender pieles de animales, al igual que Hudson Bay Company, y era tanto una aventura imperial como comercial.

Una foca tallada en la tienda Mt. Juneau Trading Post, que le pertenece a una familia Tlingit.
Abigail Dillen / Earthjustice
Una foca tallada en la tienda Mt. Juneau Trading Post, que le pertenece a una familia Tlingit.

La compra-venta de pieles es un estudio sobre la clase de voracidad que está detrás del cambio climático. Como ya se acabaron los animales de pieles preciosas en Siberia, Rusia estaba buscando una nueva fuente de zorros, castores, martas cibelinas, etc., y especialmente nutrias marinas que sobreviven en aguas frías por tener la piel más densa y suntuosa del planeta.

El reino de Baranof duró cuatro décadas (1790–1818) y marca el principio y el final de la Russian American Company y de sus competidores, incluyendo Astors’ American Fur Company, y entre ellos casi lograron acabar con la población mundial de nutrias marinas.

Para antes de 1867, cuando el Secretario de Estado de Estados Unidos William H. Seward le pagó a Rusia 7.2 millones de dólares para ocupar a Alaska—contra la objeción de los nativos de Alaska que recalcaron que Alaska no le correspondía a Rusia vender—las nutrias marinas casi se habían extinguido.

Gracias a un tratado de 1911 que puso un tardío fin a la cacería, las nutrias marinas se han recuperado parcialmente en algunos lugares, la mayoría de ellos en Alaska. Pero como la gente, ahora se están viendo afectadas por la industria petrolera (y sus derrames) y una contaminación desenfrenada.

Cinco Nina García.
Nina García (derecha), con Barbara Frank, la experimentada administradora de la oficina regional de Earthjustice en Alaska.
Abigail Dillen / Earthjustice
Nina García (derecha), con Barbara Frank, la experimentada administradora de la oficina regional de Earthjustice en Alaska.

Desde el momento en que me presento con Nina García en el aeropuerto de Juneau, me dejo de preocupar de cómo transcurrirá el resto del viaje.

“He estado trabajando por tanto tiempo en cuestiones climáticas y energéticas que el concepto de que el cambio climático debe trascender las políticas de partido se me antoja como una idea nueva.”

Es encantadora, amable, y real. Todo el que la conoce en Alaska se siente completamente encantada. Más que su carisma, es su decencia de carácter. A ella le importa el cambio climático por las mismas razones que a todos debería importarles. Ama a su familia. Se siente maravillada ante la naturaleza. Se preocupa por el futuro. Piensa que el cambio climático no debería ser un tema político. He estado trabajado por tanto tiempo en cuestiones climáticas y energéticas que el concepto de que el cambio climático deba trascender las políticas de partido se me antoja como una idea nueva.

Seis Petróleo.

Desde el Centro de Visitantes del Glaciar de Mendenhall se aprecia una clara imagen de cuánto ha retrocedido el glaciar. El Centro, que parece de una manera sofisticada como si fuera un set de la película North by Northwest, fue construido para colocar a los visitantes justo encima del glaciar. Ahora su ventanal de vidrio da hacia un lago con un glaciar a mucha distancia. Queremos ver el glaciar de cerca, entonces contratamos un helicóptero.

Desde la parte de atrás del vidrio de la ventana del Visitor's Center, que alguna vez fuera el mirador hacia el Glaciar de Mendenhall.
Abigail Dillen / Earthjustice
Desde la parte de atrás del vidrio de la ventana del Visitor's Center, que alguna vez fuera el mirador hacia el Glaciar de Mendenhall.

En la mañana de nuestro viaje por helicóptero, Holly Harris (una veterana abogada de Earthjustice y experta en Alaska quien estuvo a cargo de mucha de la logística para este viaje) llega en un estado de alegría de cinco estrellas.

Acabamos de recibir noticias extraordinarias sobre un caso nuestro que llevaba mucho tiempo de bloquear los contratos de arrendamiento petrolero en el Océano Ártico. Shell y el resto de las empresas petroleras que habían presentado sus solicitudes en el Mar Chukchi Sea se han rendido, y han abandonado todos, excepto uno de los contratos. Puede que las petroleras regresen cuando los precios del petróleo suban, pero no lo creo. Van a pasar décadas antes de que cualquier compañía pueda producir petróleo en el Océano Ártico. Shell estuvo en el juego por mucho tiempo, y no había razón para rendirse al menos que hayan llegado a la conclusión, como cualquier compañía racional, de que un juego a larga tirada nunca iba a rendir frutos en un mundo que enfrenta restricciones por el carbono. Dicho esto, si nuestra oficina de Alaska no hubiera mantenido a Shell a raya, año tras año y demanda tras demanda, ya estuvieran perforando ahorita.

En la cima del Glaciar de Mendenhall, en uno de los sitios donde aterrizamos con el helicóptero.
Abigail Dillen / Earthjustice
En la cima del Glaciar de Mendenhall, en uno de los sitios donde aterrizamos con el helicóptero.

Mientras celebramos esta fantástica victoria, tengo muy en cuenta que estamos viviendo una aventura que ha usado mucho combustible. Nunca me había subido a un helicóptero, pero pienso que la gente que ya lo haya hecho deben sentir un júbilo especial de poder volar por encima de un campo de hielo, llevados por el viento hacia el costado de las montañas, donde los puntos de color marfil se convierten en cabras montesas y las líneas blancas son en realidad cascadas. Qué emoción llegar a una zona remota de hielo antiquísimo, un nuevo mundo abierto hacia nosotros.

Un helicóptero crea la ilusión de ser dueño del planeta, pero la sensación se convierte en ansiedad por haber sido tan extravagante. Incluso más de lo normal, porque estoy desperdiciando recursos. Es fácil decirlo, ahora que me han transportado sin ningún esfuerzo a la cima del mundo y visto estos paisajes transcendentales, pero es un placer que estoy dispuesta a abandonar.

Siete Cuevas de Hielo.
Pete (centro) y Nina, con nuestro guía Elliot, en la cueva de hielo.
Abigail Dillen / Earthjustice
Pete (centro) y Nina, con nuestro guía Elliot, en la cueva de hielo.

En una tarde esplendorosamente soleada en la casi siempre lluviosa Juneau, nos vamos por kayak al Glaciar de Mendenhall para después hacer una caminata hacia una cueva de hielo. Es algo espectacular y extraño. La experiencia no brinda ningún marco de referencia para poder describir la sensación, y no creo que una foto baste para poder capturar la impresión por completo. Escuchar el hielo escurriendo y las grietas de la roca hacer ruido mientras se desprende al derretirse. Tocar las paredes de la cueva y sentir cómo el agua fluye dentro de ellas.

Es como estar adentro de un video en lapso de tiempo de un proceso natural que normalmente debería transcurrir a paso glacial y una onda de tristeza me toma por sorpresa. A nuestro regreso, Elliot (nuestro guía) nos cuenta que la cueva desaparecerá antes de que termine el verano.

Ocho Ballenas.

Aún no doy crédito a la fauna salvaje que vimos en nuestro hermoso viaje en lancha al Fiordo de Tracy Arm. Describir los avistamientos de esos ejemplares es como tratar de contarle a los demás un sueño que tuviste. Es difícil de entender o de ponerle atención si no estabas presente. Pero tengo que anotar las palabras solamente para grabar el gozo puro de ver: a un oso que corría hacia arriba del acantilado, el águila calva que volaba desde la cima de un iceberg color azul brillante, las focas y sus críos con piel de lunares que descansaban en los témpanos de hielo. ¡La cría de ballena jorobada que se volteó boca arriba justo en seguida de donde estábamos!

  • El Fiordo de Tracy Arm.
    Abigail Dillen / Earthjustice
    El Fiordo de Tracy Arm.
  • Leones marinos de Steller en el Fiordo de Tracy Arm.
    Holly Harris / Earthjustice
    Leones marinos de Steller en el Fiordo de Tracy Arm.
  • Un oso, a lo largo del Fiordo de Tracy Arm.
    Holly Harris / Earthjustice
    Un oso, a lo largo del Fiordo de Tracy Arm.

A mediados de los años 70s, mi madre me llevó a ver el evento Save the Whales y me compró un cuento para iluminar sobre las ballenas jorobadas. Ella es amante de los animales pero no es activista. Me sorprende un poco que se nos ocurrió ir, pero sí fuimos al igual que muchas otras personas. Save the Whales fue una campaña pública que funcionó. Si bien es cierto que las amenazas a las ballenas persisten, las jorobadas no están extintas.

Estos tiempos son diferentes pero la presión del público es tan importante ahora como lo fue en ese entonces.

Nueve Aludes.
Glaciar de Sawyer.
Photos by Holly Harris / Earthjustice
Glaciar de Sawyer.
Glaciar de Sawyer.
Photos by Holly Harris / Earthjustice

Minutos después de nuestra llegada al Glaciar de Sawyer, que se encuentra justo donde termina el Fiordo de Tracy Arm, un enorme fragmento de la cara del glaciar se desprende y choca contra el agua al caer, haciendo olas tan grandes que mecen nuestra embarcación. Imagínense que el edificio Empire State Building se derribara de la silueta de rascacielos de New York.

Parece imposible hasta que llega el momento.

Diez Celebración.

Cada dos años, miles de nativos de Alaska se reúnen en Juneau, y algunos de ellos viajan varios días por canoa. Estar presente en el desfile inaugural fue un privilegio increíble. Las imágenes exquisitas de sus trajes tradicionales que los miembros del clan de todas las edades portaban—Águila, Cuervo, Castor, Rana, Lobo, Salmón, Tejón, Oso—describió en un resumen el mundo natural de Alaska e hizo que su poder eterno se volviera visible. De regreso al Baranof, la sensación de comunidad era tan fuerte, que sentí haber sido una invitada especial que ha recibido la bienvenida a una reunión muy grande.

Me preocupo y me pregunto si la cultura moderna de Estados Unidos podrá enfrentar el desafío del cambio climático. Pero esta noche, estoy dispuesta a creer que hay una vena presente en nosotros que rinde honores a las maravillas del mundo.

Abigail Dillen.
Foto por Kimberly Cutter

Abigail Dillen es Vice Presidente de Litigación para Clima & Energéticos de Earthjustice. Ella encabeza la defensa legal y litigación de la organización para lograr el cambio esencial lejos de los combustibles fósiles hacia la energía limpia al 100%.

Lea más sobre el viaje descrito en este artículo en la dición de Septiembre 2016 de Marie Claire.

Busca a Abigail en Twitter: