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Trump puede redoblar su ofensiva en el 2018. Nosotros también.

Con más abogados industriales y lobbies dirigiendo agencias federales habrá más ataques contra las protecciones ambientales. Pero no estaremos solo a la defensiva, iremos a cualquier lugar donde se pueda avanzar, sin descartar ningún estado y de manera internacional.

Amanece en Cedar Mesa, al sureste de Utah, en el Monumento Nacional Bears Ears. Bears Ears es uno de los monumentos nacionales que Earthjustice lucha para conservar.

Amanece en Cedar Mesa, al sureste de Utah, en el Monumento Nacional Bears Ears. Bears Ears es uno de los monumentos nacionales que Earthjustice lucha para conservar.

MASON CUMMINGS / TWS

Durante 2017, la administración Trump y sus colaboradores en el Congreso dejaron en claro su principal intensión: atacar la salud y el bienestar del público para beneficiar a grupos de interés privado.

Pero en el frente ambiental detuvimos muchos de estos esfuerzos; logramos victorias en tribunales, ganamos luchas en el Congreso y nos fortalecimos ampliando coaliciones y nuestro personal. Para mantener la ascendente carga de casos, Earthjustice agregó litigantes y defensores de todo el país. Con tu ayuda, crecimos un 30 por ciento en tan solo un año.

Ahora, ¿qué hemos aprendido y cuál es la perspectiva para 2018?

Como primer punto, sabemos que el poder ejecutivo, esto es, la Administración Trump, hará casi cualquier cosa que las industrias de petróleo, gas y carbón, quieran. Subastará territorios salvajes y aguas costeras, reducirá las protecciones para el aire y el agua, abandonará sus responsabilidades básicas y la ciencia, e incluso limitará el derecho fundamente de ir a corte. Además, las facciones antiambientales en el Congreso, envalentonadas por las acciones de esta administración, están renovando sus asedios contra nuestras leyes ambientales más importantes, incluida la Ley de Especies en Peligro, la Ley de Agua Limpia, la Ley de Antigüedades y la Ley de Política Ambiental Nacional (NEPA, por sus siglas en inglés). Estas amenazas afectan todo lo que hacemos y las debemos proteger de manera agresiva, creativa y pertinaz.

Paul Cort, abogado de Earthjustice, charla con la jefa de comunicaciones jurídicas de Earthjustice, Zoe Woodcraft, durante una reunión de campaña de “Derecho a cero” (Right to Zero).
Paul Cort, abogado de Earthjustice, charla con la jefa de comunicaciones jurídicas de Earthjustice, Zoe Woodcraft, durante una reunión de campaña de “Derecho a cero” (Right to Zero).
Chris Jordan-Bloch / Earthjustice

En segundo lugar, como hemos visto en administraciones pasadas que fueron hostiles, el afán de eliminar protecciones ambientales obliga a las diferentes agencias a tomar atajos jurídicos, sin la participación pública requerida por ley y sin establecer una base sólida y racional para sus acciones — dichos atajos han sido marca de nuestras victorias más rápidas—. Y sabemos que 2018 traerá muchas más, si las agencias continúan intentando abrogaciones por decreto simple o por un retraso injustificado.

Como tercer punto, en esta oscura etapa en Washington sabemos que no podemos concentrarnos solo en la defensa. El público y el sentido común están de nuestro lado, lo cual hace posible el avance a nivel estatal, especialmente con la energía renovable. Durante años, en estados con tradición ambientalista, Earthjustice ha sido vanguardia para cuidar sus esfuerzos de transformación e incorporación de más energía eólica y solar, reduciendo fuertemente sus gastos. Pero en 2018 vamos por más y más rápido. En Hawai’i y California, por ejemplo, donde la energía solar se ha disparado, promoveremos nuevas leyes para combinar la energía solar de azotea con almacenamientos en batería para que puedan almacenar energía durante las horas pico de sol y alimentar energía a la red cuando la demanda sea mayor.

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Stephanie Tsosie, abogada de Earthjustice, habla durante la conferencia "Los tratados con pueblos originarios en un entorno cambiante".
Photo courtesy of Gordon Klco

Pero no nos detendremos en los estados verdes. En 2018 visitaremos estados monopolizados por la industria del carbón, como West Virginia, Indiana y Kentucky, donde una transición hacia el uso de energías renovables es tanto una necesidad moral como económica. Y estaremos expandiéndonos a Iowa y Idaho, donde empresas de servicios públicos tratan de aumentar artificialmente el costo de las energías renovables para rescatar un sistema de energía fósil obsoleto. Finalmente, estaremos exportando nuestra experiencia jurídica a lugares como Australia, Indonesia y Sudáfrica, donde nuestros socios ya están trabajando para restringir el desarrollo del carbón y hacer la transición al uso de energías renovables.

Sabemos que no podemos hacer todo esto solos. Por eso este año vamos a redoblar esfuerzos para construir y profundizar nuestras relaciones con comunidades de bajos recursos, pueblos originarios, líderes religiosos, comunidades de color, obreros y cualquier otra persona que comparta una voluntad para exigir energías renovables, trabajos limpios, un medio ambiente saludable, una economía fuerte y una democracia que le brinde voz a todos.

 

La lealtad de esta administración está tan alineada con los intereses privados, que el pueblo y la nación entera tiene la oportunidad de volver a encontrar un terreno común alrededor de la protección de los bienes públicos. Queremos comunidades saludables, que estén a salvo de huracanes, de incendios forestales, de deslizamientos de tierra, de la contaminación ambiental, de pesticidas y de otros daños ambientales. Queremos grandes poblaciones de animales salvajes y de paisajes protegidos. Queremos justicia para todos y un sistema judicial imparcial. En esta batalla común, nos enorgullece estar de su lado y les agradecemos todo su apoyo. 

Overruling Trump: 116 lawsuits filed against the Trump administration.