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Lit: Stories from the Frontlines of Climate Justice

Enclaustrados En Un Centro de Envío de Amazon

La pandemia COVID-19 acelera las compras online. Pero sin fuertes protecciones de salud ambiental y responsabilidad corporativa, el comercio electrónico tiene un alto costo para la fuerza laboral y comunidades vulnerables.

Residentes del Inland Empire de California dicen “basta” a la interminable ola de expansiones de almacenes en su comunidad.

Residentes del Inland Empire de California dicen “basta” a la interminable ola de expansiones de almacenes en su comunidad.

Ilustración cortesía de Rob Chambliss/Earthjustice

A medida que la pandemia COVID-19 genera un auge en el comercio minorista por internet, empresas como Amazon crecen vertiginosamente. Ahora, con más urgencia que nunca, organizadores laborales y activistas de salud ambiental se enfrentan a otro dilema: las operaciones logísticas que son tan problemáticas como rentables.

En este momento de crisis, estas empresas y sus centros logísticos han sido cruciales para garantizar que las personas reciban alimentos, agua y saneamiento. Pero también tienen una larga historia de satisfacer la demanda de compras en línea eludiendo las leyes ambientales y explotando a sus trabajadores.

J.J., cuyo nombre ha sido cambiado para la protección de su identidad, es solo uno de los muchos trabajadores de Amazon que sabe lo que es sentirse encerrado en un almacén que muchos no ven. La industria prospera mientras que sus empleados y las comunidades aledañas luchan por sobrevivir en medio de pobres condiciones laborales y ambientes contaminados.

En Inland Empire, un gigante centro logístico ubicado a una hora al este de Los Ángeles, donde J.J. vive y trabaja, los residentes regularmente se sienten abrumados con el espeso humo negro de las emisiones de diésel que emana del ejército de camiones aun cuando no están en marcha. Se mantienen despiertos por la noche debido al ruido constante de gigantes camiones con semi-remolques que transitan a lo largo de la carretera interestatal, además del zumbido agudo de los aviones de carga que vuelan sobre ellos. Dentro de los almacenes, los trabajadores se apresuran a cumplir con los deberes de dos o tres personas, mientras apenas se les paga como un empleado. J.J., que usa el pronombre “ellos”, incluso ha sido reprendido algunas veces por ayudar a otros trabajadores mientras toman un descanso en el baño.

Las viviendas enfrentan desafíos ante la presencia de bodegas en el Inland Empire.
Las viviendas enfrentan desafíos ante la presencia de bodegas en el Inland Empire.
David McNew / The New York Times

Ahora, algunos trabajadores de Amazon arriesgan sus vidas a medida que la pandemia se extiende por los almacenes de la compañía.

Conforme la crisis de la pandemia COVID-19 deja al descubierto las injusticias de un sistema que prioriza ganancias financieras por encima de las personas, los trabajadores alrededor del país planean huelgas para exigir condiciones de trabajo más seguras, licencia por enfermedad remunerada y un mayor pago por riesgos. En el Inland Empire, donde los legisladores se preparan para abrirle las puertas a otro centro logístico masivo, que se rumora sería ocupado por Amazon, miembros de sindicatos, líderes religiosos, residentes del área y defensores de la justicia ambiental emprenden la lucha.

Anhelan una mejora en sus vidas y sus condiciones laborales. Y la quieren ahora.


El Inland Empire no siempre fue epicentro de almacenes de millas de largo o de semirremolques grandes y maquinaria pesada que abastecen nuestras demandas de compras online. De hecho, esta región considerada el “Carrito de Compras de Estados Unidos” fue una vez un centro importante para la industria de los cítricos.

Pero en la década de los setenta, el valle de las naranjas se transformó en un valle de almacenes después de que la tierra barata se combinara con el fácil acceso a numerosas autopistas, ferrocarriles y puertos de embarque, todos atraídos por la floreciente industria logística. En la última década, se han construido casi 150 millones de pies cuadrados para almacenamiento en el Inland Empire, el equivalente a unos cuatro parques centrales de Nueva York. No es de extrañar, entonces, que los gases tóxicos de diésel de los innumerables camiones y trenes de la zona ahora se ciernen sobre el valle, atrapados por las montañas de San Bernardino y San Gabriel y unidos por una mayor contaminación de los alrededores de Los Ángeles.

En otras palabras, esa región se puede describir como un cigarrillo encendido cayendo en una botella de Fanta con sabor a naranja.

Angelica Balderas, quien vive en el Inland Empire, sufre de problemas respiratorios.
Angelica Balderas, quien vive en el Inland Empire, sufre de problemas respiratorios.
Foto cortesía de CCAEJ

“Me siento agotada, mi pecho se siente apretado, tengo dificultad para respirar y todo requiere más esfuerzo”, dice Angélica Balderas, una residente del Inland Empire de 39 años que acudió al hospital al menos cinco veces en 2019, buscando atención médica para problemas respiratorios.

El caso de Balderas no es único. El Inland Empire tiene la peor contaminación por ozono y hollín del país. Los condados de San Bernardino y Riverside, que abarcan la región, tienen tasas de asma dos veces más altas que el promedio nacional.

Anthony Victoria-Midence, director de comunicaciones del Center for Community Action and Environmental Justice (CCAEJ), dice que la construcción de más almacenes en el Inland Empire enfermará aún más a las personas en un área que ya está saturada de contaminación. Y aunque más almacenes inevitablemente significarán más empleos, la pregunta es a qué costo. Los informes noticiosos han descrito el entorno de las instalaciones como “infernal” y “moralmente aplastante”, donde los empleados son tratados como “robots” y las lesiones son comunes. Menos de la mitad de los empleos en Inland Empire pagan un salario digno.

“Es como esta lenta violencia que la cadena de comercio electrónico inflige”, dice Victoria-Midence. “Es un ciclo de locura”.


Los residentes del Inland Empire estaban furiosos cuando se enteraron, por primera vez, de una propuesta para construir una enorme bodega en su vecindario. Se espera que la instalación de 700 mil pies cuadrados emita una tonelada de contaminación al aire cada día. El proyecto también traerá vuelos las 24 horas (alrededor de 26 por día) y 500 viajes diarios en camión a la zona suburbana.

En diciembre pasado, al anochecer de la bonanza de compras online conocida como “Ciberlunes”, unas 100 personas se reunieron frente a uno de los muchos almacenes de Amazon en el Inland Empire. Tenían una lista de demandas para Jeff Bezos, el CEO de Amazon y una de las personas más ricas del mundo. (Bezos gana alrededor de $2.489 por segundo, más del doble de lo que un trabajador promedio de EE. UU. genera en una semana.)

Residentes, organizadores laborales y empleados de almacenes se reunieron frente a un almacén de Amazon durante el Ciberlunes de 2019 para exigir medidas básicas de calidad de vida y protecciones de salud pública.
Residentes, organizadores laborales y empleados de almacenes se reunieron frente a un almacén de Amazon durante el Ciberlunes de 2019 para exigir medidas básicas de calidad de vida y protecciones de salud pública.
Foto cortesía de San Bernardino Airport Communities

Los residentes del área y miembros del sindicato les solicitan a Amazon que brinde beneficios básicos de calidad de vida, como trabajos garantizados con salario digno y fuertes planes de reducción de la contaminación en el proyecto. Específicamente, están presionando a Amazon para que compre camiones eléctricos con cero emisiones, lo que mantendrá el aire libre de contaminación por diésel, así como filtros de aire gratuitos para hogares y negocios aledaños.

“No queremos escuchar una tontería como ‘casi emisiones cero’”, dice J.J. “Esa es prácticamente una jerga como la que se utiliza para hacer creer que el gas natural es una fuente limpia, cuando en realidad sigue siendo una fuente de contaminación”.

J.J. llegó al movimiento de justicia ambiental hace unos años, después de encontrar un video en YouTube explicando que el mundo solo tiene alrededor de una década para abordar la crisis climática, o de lo contrario corre el riesgo de una catástrofe global. J.J. decidió involucrarse con grupos como el Movimiento Sunrise, una organización ambiental liderada por jóvenes que pide políticas expansivas y visionarias como el Nuevo Plan Verde (“Green New Deal” en inglés) para proteger a las comunidades y el medio ambiente.

Mientras se encuentra en su trabajo, J.J. procura no hablar de sus actividades extracurriculares. Durante la protesta del lunes cibernético, J.J. se cubrió la cara y se quitó las gafas para enmascarar su identidad. En el trabajo, J.J. dice que las personas a veces han usado máscaras diseñadas específicamente para filtrar la contaminación del aire. (Esto fue antes de la pandemia).

El pastor Kelvin Ward trabajó en los almacenes de Amazon por casi tres años. Tilda de “inhumanas” las condiciones en esos lugares.
El pastor Kelvin Ward trabajó en los almacenes de Amazon por casi tres años. Tilda de “inhumanas” las condiciones en esos lugares.
Foto cortesía de Kelvin Ward

El pastor Kelvin Ward, un ex empleado de Amazon que creció en Riverside, también puede dar fe de las peligrosas condiciones de trabajo de los almacenes. Durante sus casi tres años trabajando allí, Ward vio a los empleados tan atareados que preferían no ir al baño. Los trabajadores de mantenimiento a menudo encontraban desechos humanos en los recipientes de basura.

“Fue inhumano lo que vi cuando estuve allí”, dice Ward. “Nos trataron como esclavos”.

Durante el lunes cibernético, los manifestantes bloquearon una de las entradas de Amazon para que la empresa no pudiera cumplir con sus pedidos en el día de compras más concurrido del año. Ward, quien habló en la protesta y marchó junto con otros manifestantes que sujetaban carteles, se sintió satisfecho al rechazar a una empresa que no invierte en el bienestar de la comunidad que la rodea.

“Hicimos nuestra parte”, dice Ward.


Además de la protesta del Ciberlunes, la coalición de grupos contra el nuevo almacén ha organizado varias acciones locales para decir “basta" a la interminable ola de expansiones de almacenes en el Inland Empire. Fuera de la región, cuentan con el apoyo de grupos como Amazon Employees for Climate Justice, una asamblea de trabajadores activistas que organizaron una huelga el cuarto trimestre pasado para protestar por la falta de acción climática de la compañía.

Ahora que los trabajadores de Amazon en al menos 10 bodegas alrededor del país han realizado pruebas para la pandemia COVID-19, los miembros de la coalición están llamando a cerrar las instalaciones afectadas, proporcionar a los trabajadores vacaciones pagadas a tasas de pago normales y brindarles la oportunidad de hacerse pruebas mientras las instalaciones están completamente desinfectadas. Estas demandas hacen eco de las publicadas por los empleados de Amazon a principios de este mes.

Empleados de un almacén de Amazon procesan pedidos.
Empleados de un almacén de Amazon procesan pedidos.
Matt Cardy / Getty Images

Mientras aumenta la presión local y nacional contra Amazon, Earthjustice también ejerce presión en el campo legal. En nombre de miembros de la coalición como Sierra Club y Teamsters Local 1392, Earthjustice demandó a la Administración Federal de Aviación por no evaluar adecuadamente el impacto ambiental de la posible construcción del almacén para los residentes de San Bernardino. Recientemente, Earthjustice, en nombre de la coalición, presentó una orden judicial para detener el levantamiento de la nueva instalación.

“El gobierno federal insiste en que este proyecto no tendrá un impacto significativo, lo cual es algo descabellado. Significa más contaminación del aire en uno de los condados más contaminados del país”, dice el abogado de Earthjustice, Adrián Martínez. “Si este proyecto no tiene un impacto en nuestra contaminación del aire, entonces nada lo hará”.

Martínez agrega que la revisión superficial realizada por el gobierno federal, en colaboración con la Autoridad del Aeropuerto Internacional de San Bernardino, es “solo una bofetada para todos los que viven aquí y se preocupan por estos temas tan relevantes”.

Miembros de la comunidad protestaron frente a las oficinas de un promotor inmobiliario que trabajó en un nuevo almacén en enero de 2020.
Miembros de la comunidad protestaron frente a las oficinas de un promotor inmobiliario que trabajó en un nuevo almacén en enero de 2020.
Foto cortesía de San Bernardino Airport Communities

La demanda contra el almacén es parte de una lucha más amplia para limpiar el aire notoriamente sucio del sur de California. Un esfuerzo conocido como la campaña Right to Zero tiene como objetivo electrificar desde la red eléctrica de California hasta sus numerosos puertos de envío, con el fin de salvar vidas, proteger el clima y fortalecer la economía. Hasta hace poco, la industria de la logística ha pasado desapercibida a pesar de su significativo impacto climático debido a sus barcos, trenes, camiones y equipos de construcción propulsados ​​por el diésel.

J.J. dice que si las empresas como Amazon se apasionan tanto por el cambio climático y el bienestar como afirman, deberían estar de acuerdo con las demandas que los residentes y trabajadores locales buscan para beneficiar a la comunidad.

“Si realmente quieres ser un líder para el cambio, esa es la forma en que lo haces”, dice J.J. “Escucha a la comunidad y otórgales las soluciones que están pidiendo”.

Sobre Esta Serie

La crisis climática es producto de un sistema injusto que prioriza las ganancias financieras por encima de todo lo demás. Por mucho tiempo, la industria del combustible fósil y sus aliados se han beneficiado enormemente de este sistema, a menudo a expensas de las comunidades más vulnerables.

Es tiempo de luchar por soluciones climáticas que garanticen una justicia social, racial, ambiental y económica para todos y todas. LIT: Stories from the Frontlines of Climate Justice, busca resaltar estas luchas por la justicia climática, así como inspirar otros a defender sus comunidades y nuestro futuro.

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