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Eight Wild Facts About the Rare and Elusive Lobo

The rare but iconic lobo, revealed. (Spanish language version available).

Lobo

Today, fewer than 100 wild Mexican gray wolves remain.

Nagel Photography/Shutterstock

Este blog está disponible en español aquí.

Mexican gray wolves, a distinctive subspecies of gray wolves, were once top dogs of the American Southwest. At the turn of the century, the U.S. government began an eradication program that wiped out all but a handful of the wolves. The signature howl of the lobo that once rang out across the wild southwestern lands was all but silenced. In 1998, the U.S. Fish and Wildlife Service began a federal reintroduction program, but progress in the wolves’ recovery has been stymied by political interests. Today, fewer than 100 lobos remain in the wild.

Take Action! Tell the Department of the Interior and the Fish and Wildlife Service to save the Mexican gray wolf from extinction.

Victimized by political forces and irrational fear, these lupines deserve a second chance—and a closer look. Here are eight wild facts about the iconic lobo:

  1. The Mexican gray wolf is among the most endangered mammals in North America and is the most endangered subspecies of wolf in the world. As of February 2016, there were only 97 Mexican gray wolves remaining in the wild. Their numbers have plummeted due to poaching, legal removals of wolves from the wild and high pup mortality. One of the biggest problems plaguing the wild population is a lack of genetic diversity.  
  2. Lobos are about the size of German shepherds and Labrador retrievers, and they weigh between 50 and 85 pounds each. They are the smallest subspecies of gray wolf in North America—about half the size of North American gray wolves.  
  3. Mexican gray wolves are very social animals. They communicate through howling, body language and scent marking. A lobo pack is like an extended family, led by an alpha pair. Each spring, the alpha female gives birth to a litter of pups and the whole pack helps raise and feed them. Adults are very tolerant of growing pups and feed the young wolves by chewing and regurgitating their kills.  
  4. Like the wolves of Yellowstone, Mexican gray wolves are lynchpins of their ecosystems. If lobo numbers return to normal, biologists believe the wolves will restore balance to Southwest ecosystems by preying on deer, elk and javelin (similar to wild pigs). Wolves weed out the old, young and sick, preventing prey populations from growing so large that they overgraze and destroy habitat that countless other species depend on.  
  5. Right now, Mexican gray wolves have limited protection under the Endangered Species Act because they are labeled an “experimental population.” This means that the U.S. Fish and Wildlife Service can manage the wolves under more lenient rules that permit wolf “takes”—killing or harassing wolves or damaging habitat necessary for the survival and recovery of the species.  
  6. Every Mexican gray wolf in the wild today is a descendent of just seven wolves that were founding members of a nationwide captive breeding program. That means the lobos’ genetic diversity is dangerously low, resulting in low adaptability and smaller litters of pups. The only solution is to supplement their gene pool by releasing more lobos from captivity into the wild. If action is not taken to protect and expand wild lobo populations, these iconic creatures are doomed to extinction.  
  7. Lobos tend to roam, largely due to their natural need to carve out distinctive territories separate from those of other wolf packs. They once ranged from central Mexico through the southwestern U.S., but now they’re found almost exclusively in the Apache National Forest and the Gila National Forest on the Arizona-New Mexico border. Current management rules for the lobo do not provide enough room for a healthy population to take hold. Earthjustice is advocating for the expansion of the wolves’ geographic range to include the Grand Canyon, a site favored by wolf biologists for the species’ recovery.  
  8. Due to political constraints, as of now only newborn lobo pups are being released from captivity into the wild. In a complex process known as cross-fostering, the U.S. Fish and Wildlife Service takes captive-born pups from zoos and wolf sanctuaries into the wild to be placed with wild litters. The process is complicated and invasive, but it is currently the only means of increasing genetic diversity in the wild population.

The U.S. Fish and Wildlife Service is finally working on a recovery plan to help bring Mexican gray wolves back from the brink. Make your voice heard by telling the agency to design a strong and scientifically sound plan to boost wild wolf populations by releasing more wolves from captivity and by expanding their range so that the iconic howl of the lobo can ring out across the Grand Canyon.

About this series

2015 marked the 20th anniversary of the reintroduction of gray wolves to the northern Rockies, and since that time wolves have been under nearly constant threat of losing their protections. The Weekly Howl provides insights and education about the gray wolf and updates on the status of its protections while celebrating the iconic species as a vital part of a functioning, healthy ecosystem. Posts ran through the summer of 2015 and resumed in the fall of 2016.

Ocho Datos Sobresalientes Sobre el Raro y Elusivo Lobo

Los lobos grises mexicanos, una subespecie diferenciada de lobos grises, alguna vez fueron los dueños y señores del Suroeste Americano. Al principio del siglo, el gobierno de Estados Unidos empezó un programa de erradicación que exterminó a casi todos los lobos y dejó tan sólo unos cuantos. El característico aullido del lobo que alguna vez se repitiera incesantemente por todo el territorio del suroeste ahora raramente se escucha. En 1998, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos empezó un programa federal de reintroducción, pero el progreso en la recuperación de los lobos ha sido obstaculizado por intereses políticos. Hoy en día, menos de 100 lobos quedan en estado salvaje.

Victimizados por fuerzas políticas y un temor irracional, estos cánidos se merecen una segunda oportunidad—y una segunda mirada. He aquí ocho datos sobre el emblemático lobo:

  1. El lobo gris mexicano es uno de los mamíferos más amenazados  en Norteamérica y es la subespecie de lobos más amenazada en el mundo. Hasta febrero del 2016, quedaban solamente 97 lobos grises mexicanos en estado salvaje. Sus poblaciones se han desplomado debido a la cacería, retiros legales de lobos de su territorio y la alta mortandad de sus crías. Uno de los mayores problemas que aquejan a las poblaciones en estado salvaje es la falta de diversidad genética.  
  2. Los lobos son aproxidamente del tamaño de un pastor alemán o de un labrador, y pesan entre 50 y 85 libras cada uno. Son una de las subespecies más pequeñas de lobos grises en  Norteamérica—aproximadamente de la mitad del tamaño del lobo gris Norteamericano.  
  3. Los lobos grises mexicanos son animales muy sociales. Se comunican entre ellos por medio de aullidos, lenguaje corporal y marcan su territorio mediante el olor. Una manada de lobos es como una familia extensa, encabezados por la pareja alfa. Cada primavera, la hembra alfa da a luz a una camada de lobatos y la manada completa ayuda a criarlos y a alimentarlos. Los adultos son muy tolerantes de los lobatos en su etapa de crecimiento y alimentan a estas crías masticando y regurgitando sus piezas de caza.  
  4. Al igual que los lobos de Yellowstone, los lobos grises mexicanos son piezas claves de su ecosistema. Si las poblaciones regresan a la normalidad, los biólogos creen que los lobos reestablecerán el equilibrio a los ecosistemas del suroeste al alimentarse de venado, alce, jabalina (similar a los cerdos salvajes). Los lobos eliminan a los individuos viejos, jóvenes y enfermos y evitan que las poblaciones de las que se alimentan crezcan tanto que terminen por sobrepastorear la tierra y destruyan el hábitat del que dependen otras especies.  
  5. En este momento, los lobos grises mexicanos gozan de protección limitada bajo la Ley de Especies Amenazadas porque son considerados como “una población experimental.” Esto significa que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre puede manejar a los lobos bajo reglas menos estrictas que ahora permiten “tomas” de lobos—y permiten matar o acosar a los lobos o perturban el hábitat necesario para la sobrevivencia y recuperación de la especie.  
  6. Todos los individuos del lobo gris mexicano en estado salvaje hoy en día descienden de solamente siete lobos que fueron los miembros fundadores de un programa nacional de reproducción en cautiverio. Eso significa que la diversidad genética de los lobos es peligrosamente escasa, lo cual resulta en una baja adaptabilidad y camadas de lobatos más pequeñas. La única solución es la de suplementar su riqueza genética es mediante la liberación de más lobos cautivos a la naturaleza. Si no se toman acciones para proteger y aumentar la población, estas criaturas simbólicas están condenadas a la extinción.  
  7. Los lobos tienden a merodear debido en gran parte a su necesidad natural de repartirse en territorios distintos lejos de otras manadas de lobos. Alguna vez ocupaban territorio desde el centro de México hasta el suroeste de Estados Unidos, pero ahora se encuentran exclusivamente en el Bosque Nacional Apache y el Bosque Nacional Gila en la frontera entre Arizona y Nuevo México. Las actuales reglas de manejo del lobo no brindan suficiente espacio para que se establezca una población saludable. Earthjustice está promoviendo la expansión geográfica del lobo que incluya al Gran Cañón, un sitio favorecido por los biólogos para la recuperación de la especie.  
  8. Debido a limitaciones políticas, actualmente solamente los lobatos recién nacidos se están regresando a la naturaleza. En un proceso complejo conocido como interadopción, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos toma lobatos nacidos en captividad en zoológicos o santuarios de lobos y los coloca con camadas de lobatos nacidos en manadas silvestres. El proceso es complicado e invasivo, pero es la única manera de multiplicar la diversidad genética en la población salvaje.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos finalmente está trabajando en un plan de recuperación para ayudar a que los lobos grises mexicanos se salven de la extinción. Haz que tu voz cuente y exige a la agencia que establezca un plan científicamente racional y sólido que aumente las poblaciones mediante la liberación de lobos en cautiverio y la ampliación de su área de distribución para que el inconfundible aullido del lobo pueda ser escuchado a lo largo y ancho del Gran Cañón.

Overruling Trump.