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Grupos Solicitan al Departamento De Agricultura Que Prohíba El Entierro Masivo e Incineración De Animales De Granja Durante La Pandemia

La acción legal exige la creación de una base de datos pública online para realizar un seguimiento de muertes en masa y ubicación de desechos

La USDA ha reconocido que el entierro en lugares sin revestimiento y la incineración in situ representan una amenaza para la calidad del aire y el agua, y para la seguridad de las comunidades circundantes.

ART WAGER / GETTY IMAGES
June 29, 2020
Washington, D.C. —

Grupos de conservación, justicia ambiental y salud pública presentaron hoy una petición legal al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para que prohíba la incineración peligrosa in situ y entierros sin revestimiento de millones de animales de granja criados industrialmente que murieron durante la emergencia generada por el COVID-19.

La acción legal busca obligar al Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del USDA a proteger a las comunidades y el medio ambiente de la contaminación originada por la mal regulada y mal controlada exterminación de animales durante la pandemia. La petición fue impulsada por el apuro de la industria de la carne por sacrificar a millones de animales que no pueden ser procesados ​​en alimentos luego del cierre y la desaceleración de las plantas procesadoras debido a la propagación del coronavirus.

La petición fue presentada por Earthjustice, el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC) y el Centro para la Diversidad Biológica en nombre de 14 organizaciones. Además de pedir una prohibición de el entierro masivo e incineración de animals de granja, la petición solicita al USDA la creación de una base de datos online de acceso público que rastree la asistencia federal para la eliminación masiva de cadáveres y brinde a las personas que viven cerca de lugares de sacrificio la información que necesitan para protegerse de la contaminación.

“Es lamentable que, cuando los mataderos suspenden temporalmente la producción, las operaciones de agricultura industrial simplemente matan y desechan millones de cerdos y gallinas”, dijo Hannah Connor, abogada del Centro para la Diversidad Biológica. “Existen riesgos reales para las personas, así como para el medio ambiente, por la eliminación de estos animales. Enterrar o quemar animales en esta escala contamina nuestro aire y amenaza los suministros de agua rurales”.

La USDA ha reconocido que el entierro en pozos sin revestimiento y la incineración in situ representan graves amenazas para la calidad del aire y el agua, y para la seguridad de las comunidades adyacentes. El entierro masivo puede contaminar el medio ambiente circundante con contaminantes — incluidos nitratos, amoníaco y cloruro — así como agentes causantes de enfermedades y productos farmacéuticos alimentados a los animales justo antes de morir. Quemar cadáveres libera contaminación del aire y cenizas potencialmente contaminadas.

“La forma en que las operaciones industriales están descartando millones de animales muertos en medio de esta crisis sanitaria conmociona la conciencia”, dijo Valerie Baron, abogada principal del Consejo de Defensa de Recursos Naturales. “Estos métodos de eliminación se encuentran entre los más peligrosos para la salud humana y amenazan gravemente la seguridad del agua potable; sin embargo, no hay transparencia cuando se trata de dónde ocurren estos entierros o incineraciones masivas”.

Baron agregó, “Con las temporadas de huracanes, inundaciones e incendios que exacerban los peligros de estas operaciones sin restricciones, es aún más urgente que la USDA intensifique y tome medidas para proteger a las personas, en lugar de las grandes corporaciones agrícolas”.

Desde que la pandemia del COVID-19 se declaró emergencia sanitaria en marzo de 2020, las procesadoras de carne se han enfrentado a una escasez crónica de mano de obra y otras interrupciones en la cadena de suministro, lo que ha reducido la capacidad de sacrificio. La industria de la carne ha respondido a esta capacidad reducida matando a millones de animales de granja criados industrialmente que estaban listos para el sacrificio pero que no pudieron procesarse en alimentos.

Se estima que ya se han sacrificado 10 millones de pollos, y más de 10 millones de cerdos podrían morir para septiembre. Se están utilizando enfoques similares de “despoblación masiva” en otros sectores de producción animal.

“La USDA ya está ayudando con la eliminación de los cadáveres de animales durante la pandemia de COVID-19”, dijo Alexis Andiman, abogada de Earthjustice. “Somos comprensivos con los productores de ganado, pero las grandes corporaciones que controlan esta industria pueden hacer una mejor labor. Depende de la USDA asegurarse de que el dinero de los contribuyentes proteja a las comunidades y el medio ambiente en lugar de poner a las personas vulnerables en mayor riesgo”.

Prohibir la incineración in situ es importante dada la creciente evidencia de que la contaminación del aire por partículas empeora los brotes de COVID-19 y contribuye al aumento de las muertes por coronavirus. La incineración de cadáveres porcinos genera aproximadamente tres libras de contaminación atmosférica por animal, lo que agrava los riesgos potenciales para la salud que enfrentan especialmente las comunidades de color, que se ven perjudicadas de manera desproporcionada por la contaminación del aire y COVID-19.

Otros grupos que se unieron a la petición incluyen Animal Legal Defense Fund, Association of Irritated Residents, Cape Fear River Watch, Catawba Riverkeeper Foundation, Center on Race, Poverty & the Environment, Coastal Carolina Riverwatch, Environmental Working Group, Johns Hopkins Center for a Livable Future, MountainTrue, Sound Rivers y Waterkeeper Alliance.

Una petición separada, presentada a principios de este mes, solicita que la Administración de Drogas y Alimentos suspenda los usos del peligroso farmacéutico ractopamina en animales de granja durante la pandemia.

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Contacto de Prensa

Robert Valencia, Earthjustice

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