La EPA de Zeldin Permite que los Incineradores de Basura Envenenen a los Niños. Ahora Enfrenta una Demanda
Las débiles normativas federales permiten que los incineradores liberen contaminantes cancerígenos en comunidades de color, perjudicando el desarrollo de los niños incluso antes de que nazcan
Contacto de Prensa
Robert Valencia, rvalencia@earthjustice.org
Grupos comunitarios de varios estados demandaron hoy a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) por no establecer normas de emisión rigurosas para los incineradores de residuos sólidos municipales. Son grandes instalaciones que queman basura con fines de lucro y liberan mercurio, plomo, dioxinas y otros contaminantes cancerígenos en vecindarios alrededor del país.
La demanda – presentada por Earthjustice y el Environmental Integrity Project en nombre del Sierra Club, Ironbound Community Corporation, East Yard Communities for Environmental Justice, South Baltimore Community Land Trust y Florida Rising – sostiene que la agencia del administrador Lee Zeldin ha incumplido la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act) al establecer estándares de emisión para los incineradores que son mucho más laxos de lo que los controles modernos de contaminación pueden lograr y mucho más débiles de lo que la ley exige.
“Estos incineradores queman basura y liberan venenos que provocan cáncer y pueden perjudicar el desarrollo de los niños”, declaró Jonathan Smith, abogado de Earthjustice. “Cada día que la agencia retrasa la implementación de normas rigurosas, las familias en lugares como Newark, el sur de Baltimore y en toda la Florida pagan el precio con su salud, porque las corporaciones prefieren ahorrar dinero en lugar de actuar correctamente en beneficio de las comunidades circundantes”.
Los incineradores de residuos sólidos municipales se encuentran entre las mayores fuentes de contaminación por dioxinas en los Estados Unidos. Las dioxinas son potentes carcinógenos sin un nivel de exposición seguro, capaces de causar daños permanentes en el desarrollo de un niño incluso antes del nacimiento. Estas mismas chimeneas liberan mercurio, arsénico y cadmio – contaminantes peligrosos vinculados al cáncer, las enfermedades cardíacas y daños permanentes en el desarrollo. Sin embargo, a pesar de los riesgos bien documentados, la EPA no reforzó sus regulaciones, dejando que las comunidades carguen con las consecuencias para la salud mientras las empresas continúan obteniendo beneficios.
Los incineradores se encuentran dispersos por todo el país, pero sus impactos no se sienten por igual en todas partes. En Newark, la instalación de Reworld en Essex —ubicada en una comunidad donde el 78% de los residentes son personas de color— emitió más de dos millones de libras de contaminantes atmosféricos tan solo en 2020. En el sur de Baltimore, el incinerador de BRESCO se alza imponente sobre un vecindario predominantemente negro. Los habitantes de toda Florida lidian no solo con los actuales incineradores contaminantes que tienen a las puertas de sus hogares, sino también con la amenaza de que se instalen nuevos incineradores en sus comunidades.
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“Nuestros hijos crecen respirando uno de los aires más contaminados de California. Las normas federales laxas permiten que las empresas de incineración eludan su responsabilidad, mientras nuestras familias pagan el precio con su salud”, afirmó Andrea Luna, analista de políticas de East Yard Communities for Environmental Justice. “No se debería permitir que las corporaciones lucren a costa de envenenarnos”.
“Los floridanos vieron cómo un incinerador de Reworld ardía durante semanas y respiraron el humo resultante. Presentamos quejas, nos hicimos presentes, pero fuimos ignorados”, declaró MacKenzie Marcelin, director adjunto de campañas de Florida Rising. “La incapacidad de la EPA bajo la dirección de Zeldin para protegernos constituye una injusticia que recae con mayor dureza sobre las comunidades que más necesitan su ayuda”.
“Los residentes de Ironbound conviven con tasas elevadas de asma y diagnósticos de cáncer, así como con la realidad cotidiana de lo que sale de esa chimenea”, señaló Alejandra Torres, directora adjunta de organización y defensa de la Ironbound Community Corporation. “Nuestra comunidad no debería tener que recurrir a las cortes cada vez que deseamos que una empresa o el gobierno cumplan con la ley”.
“La evidencia científica sobre las dioxinas, el plomo y el mercurio es indiscutible: estas sustancias químicas provocan cáncer, interrumpen el desarrollo cerebral saludable y perjudican principalmente a los niños”, afirmó Jane Williams, presidenta del Equipo Nacional de Aire Limpio del Sierra Club. Las comunidades que albergan estas instalaciones —las cuales, con frecuencia, son comunidades que luchan por la justicia ambiental— llevan décadas esperando las medidas de protección del aire limpio que exige la Ley de Aire Limpio (*Clean Air Act*). “La falta de la EPA a la hora de adoptar una normativa que proteja la salud frente a estas emisiones le está costando la vida a las personas”.
“Estos incineradores han estado operando bajo estándares ilegales durante décadas, mientras las familias de las comunidades cercanas enferman cada vez más”, afirmó Haley Lewis, abogada sénior del Environmental Integrity Project. “Es hora de que la EPA respalde a las comunidades que tiene el deber de proteger”.
Es la organización de derecho ambiental sin fines de lucro más importante del país. Desde nuestra fundación en 1971, nuestro litigio ha enfrentado a empresas con criminales niveles de contaminación y a instituciones gubernamentales, logrando un gran número de protecciones básicas para las personas y el planeta. Lea más acerca de Earthjustice.