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Reducir el Ozono es Cuestión de Vida o Muerte

Chris Jordan-Bloch

El ozono, o mejor conocido como smog, es un tipo de contaminación que se forma por las descargas de centrales eléctricas, fábricas, coches y camiones. Se le asocia a enfermedades de los pulmones y el corazón, miles de muertes anualmente y hasta 1 millón  de ausencias escolares.

El smog, contribuye al asma la cual ha crecido significativamente en décadas recientes. De hecho, el asma afecta a uno de cada 10 niños y es un problema mucho mayor en comunidades de bajos ingresos y de color porque estas comunidades tienden a vivir cerca de centrales eléctricas, fábricas y otras fuentes de contaminación.

Los niños afro-americanos tienen el doble de posibilidades de ir a parar al hospital por la contaminación del ozono y es cuatro veces más probable que mueran de ella que los niños blancos. Los puertorriqueños tienen las tasas de asma más altas de cualquier grupo demográfico en el país. Más de uno en siete puertorriqueños tienen asma.

Recientemente, la Agencia Federal de Protección al Ambiente (U.S. Environmental Protection Agency o EPA por sus siglas en inglés) tomó un paso importante y está poniendo límites cada vez más estrictos a las emisiones de ozono, lo cual podría ayudar a mejorar la calidad del aire que respiramos. Si la EPA termina de poner en práctica las restricciones al smog seguramente se reduciría el número de visitas de emergencia a los hospitales con niños con asma y así se salvarían miles de vidas.

Sin embargo, parece que el plan de ponerle límites a los niveles de smog se enfrenta a muchos obstáculos. Las fábricas y las industrias que más contaminan han puesto en marcha campañas contra la nueva propuesta de reducir los niveles de ozono.

Este pleito no es nuevo. Los voceros de las fábricas dicen que las regulaciones que la EPA ha introducido para proteger la salud humana van a colapsar la economía. Lo que no mencionan es que desde que la EPA pasó la Ley del Aire Limpio—o Clean Air Act en 1970—la economía ha crecido al triple, mientras que redujo la cantidad de ozono, dióxido de carbono, partículas y otros contaminantes. Un enfrentamiento similar se está acercando nuevamente.

En 2011, Lisa Jackson una ex directora de la EPA siguió el consejo de los asesores científicos de la agencia y reconoció que el nivel de smog actual de 75 partes por billón es insuficiente para proteger la salud pública—que es lo que la Ley del Aire Limpio requiere—y mientras que la EPA ha intentado fortalecer los niveles de protección contra el smog, los representantes de los intereses industriales han retado y debilitado esos esfuerzos.

Después de cuatro años de investigación amplia de datos científicos y de salud, la EPA ha propuesto bajar el nivel a 65-70 partes por billón pero el bloque industrial ya está expresando su objeción diciendo que limitar la contaminación de ozono es equivalente a dañar a la economía.

Hay que recordar que el adoptar medidas de protección al medio ambiente y a la salud jamás ha causado crisis económicas.

Para el sector industrial este problema se resume así: quieren mantener altas ganancias, bajar sus gastos lo más posible y evitar tener que invertir en equipo de control de contaminación que pudiera proteger a las comunidades vecinas donde sus fábricas operan ventajosamente.

Está claro que cuatro años más tarde, y con medidas más duras, la batalla se va a recrudecer para poder ganar y poner límites a esta contaminación.

Justo después de la propuesta, algunos en el Congreso como el Senador Jim Inhofe, (R-Okla.) jefe del Comité del Medio Ambiente y Obras Públicas (Environment and Public Works Committee) dijeron que ellos usarán las reglas a su alcance para evitar que la administración Obama establezca medidas que limiten el smog y otras formas de contaminación como el dióxido de carbono y el metano.

Hablando como antigua consejera de la EPA sobre problemas de justicia ambiental, la razón por la que necesitamos establecer medidas para restringir al smog es muy sencilla: Si se reducen las emisiones de ozono se salvan vidas y se mejora la salud de todos aquellos afectados por el smog. Nadie ha mencionado que se deban cerrar fábricas o prohibir actividades del sector industrial: de hecho cualquier mejoría es una inversión en nuestro futuro. Puede que suene dramático pero se trata en realidad de una cuestión de vida o muerte.

A mi parecer, se trata de un problema de salud pública y de protección a nuestros hijos.

Si nos ponemos de pie para demandar protecciones a nuestro derecho de respirar aire limpio, la salud pública puede salir ganadora en la batalla contra la industria y sus ganancias. Tengo planeado hacer la batalla a nombre de los niños de Estados Unidos que terminan en el hospital por no poder respirar. Tengo la esperanza que ustedes me apoyen en la batalla y envíen sus comentarios a la EPA, pidiendo las reglas más estrictas posibles para proteger la salud de todos en general.

El problema requiere que todos aquéllos que quieran defender su derecho a respirar aire limpio participen durante el período de comentarios públicos, el cual termina el 17 de marzo, y así juntos lograr una diferencia.

The English version is available here.