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No One Owns the Mountain

As we celebrate the centennial of the National Park Service, we must remember that the preservation of these lands for all people and creatures is a basic tenet of the native peoples’ wisdom about the natural world. (Spanish language version available.)

As we celebrate the centennial of the National Park Service, we must remember that the preservation of lands like Yosemite National Park (above) for all people and creatures is a basic tenet of the native peoples’ wisdom about the natural world.

As we celebrate the centennial of the National Park Service, we must remember that the preservation of lands like Yosemite National Park (above) for all people and creatures is a basic tenet of the native peoples’ wisdom about the natural world.

gnohz/Shutterstock

Este blog está disponible en español aquí.

“Yosemite”—The name conjures up images of the iconic national park in California’s Sierra Nevada: the stoic and scenic Half Dome, the awe-inspiring lakes, the grazing big-horn sheep against the humbling backdrop of a range of glacier-carved mountains. But what many people don’t think about are the park’s first inhabitants, the Ahwahneechee.

For thousands of years, the Ahwahneechee called Yosemite home—until a California state militia unit known as the Mariposa Battalion evicted the tribe in 1851 to pave the way for European-American settlement. Yet very few visitors are made aware of the tribe’s existence as they hike the world-renowned valley. This failure to acknowledge and honor the land’s early inhabitants can be found in the early beginnings of the American conservation movement and too often still characterizes mainstream thinking about the American landscape.

Too Sacred To Drill
For more than 10,000 years, the Badger-Two Medicine area near Glacier National Park in Montana has provided strength, subsistence and cultural identity for members of the Blackfeet Nation. But the oil and gas industry is threatening to drill all over this land. Learn more in the photo feature Too Sacred To Drill.
Rebecca Drobis for Earthjustice

John Muir, for example, envisioned that, “[b]rought into right relationship with the wilderness,” man “would see that he was not a separate entity endowed with a divine right to subdue his fellow creatures and destroy the common heritage, but rather an integral part of a harmonious whole.” Yet Muir gave little attention to the fact that the culture of the native people expelled from the Yosemite Valley in many ways epitomized his vision for a harmonious relationship with nature.

Today we celebrate the centennial of the National Park Service and its stewardship of our natural, historical and cultural treasures as a shining counterpoint to what is too often our unsustainable exploitation of other landscapes. But we should not overlook the fact that tribal nations have long understood that rivers, meadows and mountains are not something that can be owned by an individual. And though they aren’t often given credit for the idea, the preservation of these lands for all people and creatures is a basic tenet of native peoples’ relationship with the natural world. One need only look at the heavily developed and commercialized landscape around Niagara Falls to see what would have been in store for Yosemite, Yellowstone and similar locations but for the decision to dedicate them to public ownership. Now those lands are part of the national heritage that we all share as opposed to the private enclaves of the wealthy or the tourism industry. 

As national parks continue to face enormous challenges—from climate change to resource exploitation—it’s vitally important that environmental and conservation groups work hand-in-hand with the park’s original inhabitants as we protect these irreplaceable landscapes. To that end, Earthjustice is working alongside many Native tribes and indigenous communities to preserve and protect their ancestral homelands, including in areas that have a close nexus to the national parks. Our attorneys are working with the Blackfeet tribe to defend against attempts to open public lands to oil and gas drilling on the doorstep of Glacier National Park. We’re also working beside the Nez Perce tribe in calling for the removal of destructive dams on the Snake River that threaten the rivers’ salmon and the livelihood and culture of tribal members. And together with the Havasupai tribe, we’re successfully challenging plans to create a sprawling urban development near the steps of the Grand Canyon. 

We can’t rewrite history, but the work that we do with our allies can send a powerful message about equity and inclusion. Only by acknowledging and embracing the full scope of our nation’s cultural diversity can our national parks fulfill their mission of protecting and preserving our shared national heritage. 

As the National Park Service turns 100 this summer, the 100 Years Wild series is celebrating the value of public lands as refuges for wildlife and people, while also shining a light on the threats to these irreplaceable landscapes in a changing and warming world.

Nadie es Dueño de la Montaña

“Yosemite”—el nombre evoca imágenes del parque nacional por excelencia en la Sierra Nevada de California: el sereno y panorámico Half Dome, los formidables lagos, los carneros pastoreando contra el impactante paisaje de montañas talladas por los glaciares. Pero lo que mucha gente no tiene en cuenta es a los habitantes originales del parque, los Ahwahneechee.

Por miles de años, Yosemite era el hogar de los Ahwahneechee—hasta que soldados del estado de California conocidos como el Batallón Mariposa desalojaron a la tribu en 1851 para abrir camino al asentamiento de la población europeo-americana. Sin embargo pocos visitantes están conscientes de la existencia de esta tribu cuando escalan este valle de fama mundial. Esta falta de consciencia y falta de honores hacia los habitantes originales de esta tierra han estado presentes desde los primeros tiempos del movimiento de conservación en Estados Unidos y lamentablemente es todavía una característica del pensamiento prevalente sobre el paisaje americano.

John Muir, por ejemplo, se imaginaba que, “Si se logra una relación adecuada con el mundo silvestre,” un hombre “vería que no es una entidad separada y a quien se le concedió el derecho divino de someter a otros seres vivos, sino que es parte integral de un conjunto en armonía.” Aún así Muir puso poca atención al hecho de que la cultura de los nativos desalojados del Valle de Yosemite de muchas maneras ya representaba su visión para una relación armoniosa con la naturaleza.

El día de hoy celebramos el centenario del Servicio deParques Nacionales y su manejo de nuestros tesoros naturales, históricos y culturales en brillante contraste a lo que es a menudo una explotación insostenible de otros paisajes. Pero no debemos pasar por un lado el hecho de que las naciones tribales han entendido por mucho tiempo que nuestros ríos, praderas y montañas no son algo que puedan ser poseídos por un individuo. Y aunque a menudo no se les dé crédito por esa idea, la preservación de estas tierras para toda la gente y los seres vivos es un principio básico de la relación que los habitantes nativos originales han tenido con el mundo natural. Lo único que necesitamos hacer es ver al paisaje tan extensamente construido y comercializado en los alrededores de las cataratas del Niágara y ver lo que puede suceder en Yosemite, Yellowstone y localidades similares si no fuera por la decisión de dedicarles la categoría de propiedad pública. Ahora estas tierras son parte del patrimonio nacional que todos compartimos, en contraste con las reservas privadas de los ricos o para la industria del turismo. 

Conforme los parques nacionales continúan enfrentando desafíos monumentales—desde el cambio climático hasta la explotación de los recursos—es de vital importancia que los grupos ambientalistas y de conservación trabajen de la mano con los habitantes originales del parque y así proteger estos irremplazables paisajes. Para ese fin, ya Earthjustice está trabajando conjuntamente con muchas tribus nativas y comunidades indígenas para preservar y proteger sus tierras ancestrales, incluyendo áreas que tienen una conexión especial con los parques nacionales.

Nuestros abogados están trabajando con la tribu Blackfeet para defenderlos contra los intentos que existen de abrir tierras públicas a la perforación de gas y de petróleo justo en la zona adyacente al Parque Nacional Gacier. Nosotros también estamos  trabajando con la tribu Nez Perce para pedir que se cierren las destructivas presas del Snake River que amenazan el salmón de ese río y la manera de ganarse la vida y la cultura de los miembros de esa tribu. Junto con la tribu Havasupai estamos desafiando con éxito los planes de crear un desarrollo urbano enorme cerca de la entrada del Gran Cañón.

No podemos redactar la historia, pero el trabajo que hacemos con nuestros aliados puede enviar un mensaje poderoso sobre equidad e inclusión. Al reconocer y admitir la gama completa de nuestra diversidad cultural, cumpliremos con la misión de nuestros parques nacionales de proteger y preservar el legado cultural que compartimos como nación.

En conmemoración del centenario del Servicio de Parques Nacionales este verano, la serie 100 Años Silvestre está celebrando el valor de las tierras públicas como refugio para la vida salvaje y para la gente mientras que al mismo tiempo le echa un vistazo a las amenazas contra estos paisajes irremplazables en un mundo cambiante y cada vez más caluroso. 

Overruling Trump: 120 lawsuits filed against the Trump administration.